Entrevista con el comisario y crítico Angel Calvo Ulloa publicada en el número 34 d ela revista Dardo en Diciembre de 2018

ÁNGEL CALVO ULLOA | Recuerdo una charla que mantuvimos en 2015, con motivo de la inauguración de _ACHAR, el proyecto específico que realizaste para el Anexo del MARCO de Vigo. Aquella conversación pública se ilustró con una serie de imágenes, entre las cuales aparecía la de un paso elevado de aquella ciudad –los restos del scalextric de Vigo- cuyo techo se encuentra totalmente arañado por el roce con una serie de camiones que se han ido quedando atascados en su interior. También encontramos, y puedo decir que por sorpresa para los dos, una imagen perteneciente a la instalación Para tu tara, realizada en Arts Santa Mònica en 2005 y que establecía una serie de correspondencias visuales con lo que es hoy en día tu trabajo. Han pasado trece años repletos de exposiciones y de proyectos específicos que se han desarrollado en la calle y en salas de museos por todo el mundo. _ACHAR hablaba de dibujo, pero es inevitable recordar que lo urbano ha estado ahí desde siempre. Ahora todo se ha vuelto más sutil, quizás más mínimo, y para ello todo se complica. En aquel momento, utilizar dos farolas de carretera para generar cuatro líneas en las paredes de una sala de exposiciones era complicarse la vida y esa es la dinámica general en tu obra.

JUAN LÓPEZ | Creo que funcionó muy bien esa charla-presentación del proyecto. Recuerdo que la decisión de trabajar con marcas sobre la arquitectura se tomó en mi primera visita al MARCO, en la inauguración de Mauro Cerqueira. Entré a la ciudad en coche y tuve que pasar por debajo del puente de la Calle Lepanto. Enseguida me llamó la atención su escasa altura y las marcas de vehículos atascados en él. Marcas como líneas. Dibujo e intervención. En aquella búsqueda de información sobre el origen del puente, encontramos todo tipo de imágenes, anécdotas e incluso viñetas de cómic ochenteras. Es curioso como en ese primer reconocimiento del lugar al que llegaba de nuevas, me detuve en un resto tan importante para la historia de la ciudad. La acción de dibujar por medio del atasco de dos farolas en la sala Anexo del MARCO creo que es consecuencia lógica de años de trabajo: el dibujo mural y lo urbano, la idea de lo exterior en el interior y mi vinculación con la ciudad como paisaje cotidiano. En los primeros murales, jugaba con esa inserción de la ciudad en la sala de exposiciones, afrontando los muros como hojas en blanco sobre las que proponer ideas. La coincidencia de haber trabajado ya con el elemento de las farolas dentro de un espacio arquitectónico en aquellos primeros murales fue un encuentro feliz. Una casualidad que me sirve para apuntalar el paso que está dando mi práctica en los últimos tiempos. Ajustado y asentado en una línea de trabajo continua y lógica con lo anterior. No ha habido ruptura, sino un paso más. Todo se ha vuelto más sutil, he dejado en el camino ciertos aspectos ilustrativos que había en el trabajo anterior para centrarme un poco más en la acción en sí de dibujar, intervenir, proponer... y en el propio proceso de ejecución. Creo que "complicarse la vida" es un buen mote para la práctica artística. Generar un problema e intentar resolverlo siempre me ha parecido un buen ejercicio. Incomodarse a uno mismo continuamente.

ÁNGEL CALVO ULLOA | Con el paso de los años has ido maximizando el efecto de pequeños gestos para dejar de lado esos montajes repletos de proyecciones, vinilos y pladur roto. La imagen publicitaria también se ha esquematizado y ha sido reducida a un madurado interés por las tipografías. Recuerdo las fotos de la exposición individual que en 2013 realizaste en la galería Juan Silió, aquellas piezas empezaban a destacar por esa síntesis de la que hablamos. También en la instalación que realizaste para el espacio The Envelope en Palma de Mallorca aparecía el pladur, pero la acción era más contenida y el efecto ganaba gracias a esa justa medida.

JUAN LÓPEZ |"Push the envelope" creo que es la pieza con la que comienza ese paso adelante en el trabajo. Una rotación simulada de los muros de la sala redibujando el espacio y añadiendo elementos tridimensionales. Se consigue así el objetivo deseado de modificar la percepción de la arquitectura y proponer nuevas miradas a lo inamovible. Con los murales de dibujo esa intención siempre estuvo ahí, pero no fue hasta esa pieza cuando lo llevo a cabo físicamente. La idea de simulacro siempre ha estado presente en el trabajo, como asumiendo cierta imposibilidad de cambiar lo establecido. Ahora parece que poco a poco tiendo a intentar modificarlo de verdad. Resistencia poética.

ÁNGEL CALVO ULLOA | Me sorprendió tu trabajo para ARTIUM con esa moto que marcaba un cero en el suelo de la sala. En esa ocasión la herramienta con la que dibujabas –la moto-, fue sustituida por el vídeo de la acción. En el MARCO la herramienta se mantuvo y el registro de ese arrastre no se mostró a los espectadores. Creo que es interesante ver cómo en realidad, además que un paso adelante, lo que se ha dado es una mirada atrás cargada de distancia y se han tomado decisiones arriesgadas pero que personalmente entiendo te han reforzado.

JUAN LÓPEZ | "0" formaba parte de un proyecto para "Praxis:Less Poetry", comisariado por Eduardo García Nieto. La condición de la propuesta por parte del comisario era que se inaugurara el mismo día que el artista llegaba a la sala por primera vez, ya fuera con obra o sin ella y que, durante el tiempo que duraba la exposición, el proyecto fuera mutando. Decidí dividir el trabajo en 3 fases. Reconocimiento del lugar, propuestas de intervención e intervención final.

El dibujo con moto pertenece a la primera fase. Esa primera visita para conocer el espacio, durante la que habitualmente se toman medidas y fotografías para posteriormente trabajar la propuesta en el estudio. Lo que allí ocurrió fue una toma de contacto con el lugar de una manera física, derrapar en la sala. Esa idea de derrape funcionaba como un paralelo a lo que llamamos lluvia de ideas. Rápidamente nos dimos cuenta de su valor como pieza, y decidimos llevarlo a cabo. El resultado fue ese dibujo con moto a modo de compás acompañado por el video de la acción. Considero que en este caso, a diferencia de la instalación del MARCO, era importante manifestar la parte de ejecución, ya que todo el proyecto giraba en torno a la idea de proceso. Con "_achar", la idea de dibujo por erosión se potenciaba con la presencia física de la propia herramienta -las farolas- y no requería de la proyección del video que documentaba la acción en sí.

Lo que más me sigue atrayendo para continuar trabajando en este tipo de propuestas es la incertidumbre constante de si el trabajo se podrá realizar o no. Siempre proponiendo desde el estudio, sin poder probar antes de llegar a la sala. Dispongo de un lugar de trabajo modesto, para dibujar en papel y trabajar en el ordenador. Es otra característica de mi trabajo que sigue presente desde hace tiempo, asumir la sala de exposiciones como mi estudio durante el tiempo de montaje de cada proyecto. Habitar un lugar.

ÁNGEL CALVO ULLOA | Hablábamos al inicio de esta conversación del paso por el túnel de la Calle Lepanto en Vigo y de las marcas que los camiones habían ido dejando en su parte alta. Pero todo esto no sale de la nada, ya que no simplemente son las marcas lo que te acerca al dibujo, sino la propia ciudad y la actividad que en ella se desarrolla. Es quizás el pensar en las situaciones que se generan en el espacio público y entenderlas como escenas de una violencia total. Entiendo por lo urbano y lo relacionado con ello las intervenciones sobre los muros, la cultura del fanzine o lo musical, y sé que ahí coincidimos. Quizás el hecho de pasar por una Facultad de Bellas Artes como la de Cuenca no haya hecho más que agravar esta tendencia. Recuerdo un vídeo proyectado en Casas da Hedra (Santiago de Compostela), en la exposición colectiva Queso de Cobra. En él una serie de personajes iba recitando una lista de insultos recogidos en diferentes espacios públicos, no recuerdo el año de ese trabajo, pero apuesto a que es uno de los puntos de partida, de las ocasiones en que la calle ha pasado a la exposición de un modo directo.

JUAN LÓPEZ | Supongo que ese paso del exterior (urbano) al interior (museo) se ha dado siempre en mi trabajo. Ya sea en forma de trabajo plástico o en forma de documentación de vivencias en la ciudad. El video que comentas, “Megadawn”, trataba de poner en valor el lenguaje cotidiano, el creado por la gente en base a sus experiencias. Esto quedó plasmado en un listado de insultos y motes recopilado entre la chavalería de una plaza donde se patinaba en Toledo. 

Vuelvo al tema de las coincidencias en la cultura fanzinera y musical. Después de un bagaje previo en mi época adolescente, donde dibujar un cartel para un concierto de punk o publicar algo en un fanzine contra Chirac era lo habitual, llego a un lugar como Cuenca. 40.000 habitantes, ciudad anclada en otra época, pocos estudiantes, una facultad vacía a nuestra disposición y la buena coincidencia de un grupo de 10-15 personas con ganas de trabajar.
 
Esos años, en ese lugar, o te organizabas el ocio, o morías de tedio. Alquilamos una casa de dos plantas entre varios colegas para realizar proyectos de compañeros de facultad, vender birra para pagar ese alquiler y gastos y generar cartelería y demás parafernalia para convocar a la gente. Era ese "hazlo tú mismo" el que se vinculaba de nuevo con ciertas vivencias de mi entorno adolescente, la escena musical y cultural del punk. Esto no hizo más que acercar las estrategias de lo cotidiano a mi práctica artística, algo que hoy en día sigo teniendo muy presente.

El arte por aquella época me daba la sensación de algo elevado. Pronto entendí que había que perder un poco el respeto y poner en valor la propia experiencia de lo cotidiano y lo urbano, introduciendo en el espacio museístico esas otras maneras de mirar y actuar. 
El acto de dibujar con unas farolas, de algún modo, sigue manteniendo la actitud de esa etapa de descubrimientos y formación.

ÁNGEL CALVO ULLOA | Creo que te has adentrado en un terreno clave, ese que recupera las experiencias previas al museo y las sitúa tímidamente como los antecedentes de todo lo que ha venido después. Tú y yo nos conocimos tiempo antes de aquella exposición en Vigo, ambos sabíamos que veníamos de un lugar común y entendimos la universidad, más que como un espacio académico, como un banco de pruebas en el que poner en práctica intereses cercanos a eso en lo que nos habíamos matriculado. Efectivamente en esa línea creo que los fanzines y el punk nos han aportado valiosas lecciones acerca de cómo hacerlo uno mismo. Yo particularmente he gastado más horas en locales de ensayo y copisterías que en las aulas de la facultad. Quizás sea interesante plantearse el viaje de retorno que nos lleva nuevamente del museo a la calle y pensar en cómo lo urbano sigue nutriendo tu imaginario.

JUAN LÓPEZ | Recuerdo las primeras incursiones para mostrar arte en la calle, que no arte urbano, quede claro esto. Pronto tuve la necesidad de que el trabajo saliese al encuentro del viandante. Ese espectador sorprendido al ir a comprar el pan, sin ninguna predisposición a encontrarse una pieza. Al contrario que el visitante de un museo que ya va condicionado por la idea de ver arte. 
Las intervenciones giraban en torno a la idea de cómo el texto (letras) nos acompaña en el paseo urbano. Se proponían nuevas miradas al entorno por medio de fotocopias con mensajes de ánimo o modificaciones de textos en las vallas de la ciudad. Utilizando ciertas estrategias publicitarias, pero con la diferencia que no intentaban vender nada.
La nocturnidad y clandestinidad que conllevaba la actividad, empezó a generar un interés por cómo habitamos y utilizamos la arquitectura, el espacio urbano y sus elementos. Los paseos a modo de deriva por las ciudades en las que vivía o visitaba se empezaron a hacer parte necesaria en el trabajo, hasta el punto que la acción o intervención directa pasó a un segundo plano y tomó más protagonismo la documentación fotográfica de todo tipo de elementos o situaciones que iban apareciendo. 
Actualmente, esos paseos y encuentros siguen siendo parte importante en mi práctica e incluso punto de partida para los proyectos site-specific.

ÁNGEL CALVO ULLOA | Muchos de los títulos de tus intervenciones parten de juegos de palabras en que al sustraer alguna de las letras, las posibilidades de significado se amplían. Si establecemos una cronología desde intervenciones como la de Arts Santa Mónica (2005) hasta trabajos más recientes como Los Afijos, en Abierto X Obras de Matadero (2017), o las intervenciones en Almagro, Cáceres o las individuales en las galerías Juan Silió (Santander) y Tiro al blanco (Guadalajara, México), el interés por trabajar con el significado de las palabras –tanto en sus acepciones lingüísticas como en su sentido plástico-, aunque evolucione, se mantiene. Estos juegos se han ido dando en muchos de tus anteriores trabajos, llegando a coleccionar incluso decenas de fotografías de rótulos con fallos luminosos que componen en ocasiones palabras nuevas que surgen de un modo azaroso. Esto también podría conducirnos al interés por los fanzines o el punk, así como al rotulado manual mediante un corta y pega de letras extraídas de revistas. ¿Cómo podrías hilar una respuesta que dé explicación e este tipo de cuestiones?

JUAN LÓPEZ | Habitualmente utilizo el título de los trabajos como una pieza más. Los juegos de palabras, anagramas y modificaciones de significado se presentan como una intervención anexa, un intento de cambiar lo establecido y construir nuevas realidades. Al igual que con la arquitectura pero con letras. 
En mis primeros trabajos de intervención en la calle trabajaba con la modificación de mensajes en carteles y letreros. Esto poco a poco fue mutando hacia grandes intervenciones jugando ya con la forma y la contraforma de las letras a nivel espacial.

Por otro lado, uno de mis ejercicios habituales es lo que comentas sobre la recopilación de rótulos y mensajes modificados en la ciudad. Bien por el paso del tiempo o por acción directa de algún viandante, los letreros y vallas publicitarias nos regalan pequeñas modificaciones de significado, anulando su misión original y generando cierta poesía callejera. 

Llega un momento que todos estos intereses por lo tipográfico y el lenguaje adquieren una mayor importancia en el grueso del trabajo. Aparece ese interés de fusionar lo que ocurre con el lenguaje y lo que ocurre con las intervenciones arquitectónicas.
El interés es crear relaciones entre tipografía y arquitectura.

En "OJO" y "Verdad", las propias fachadas son las que escriben los mensajes, trabajando la idea de forma y contraforma. En proyectos como "Soutenir" o "Contra" se construyen alfabetos a partir de elementos arquitectónicos con los que se escriben palabras desplegadas en las salas poniendo en valor el significado de su forma. Con "Los Afijos" o "_+- _-" la idea de caligrafía se fusiona totalmente con el espacio, la escritura es un recurso compositivo y el resultado es una total desintegración del mensaje en favor de la forma y lo escultórico. Y en "Lote K-18" se rescatan antiguos mensajes ocultos en la arquitectura de la fabrica que alberga la galería como si fuesen capas de piel del edificio.

"¡La escultura es poesía y construcción, Juan, joder!"
Luis López Lejardi. Circa 1997


ÁNGEL CALVO ULLOA | No podemos terminar esta conversación sin hablar de “Locals only”, un gran mural que has hecho con motivo de la exposición “Querer parecer noche” que el Centro de Arte Dos de Mayo inauguró el pasado octubre. En ese mural has optado por descomponer los caracteres de una pintada encontrada en la ciudad, y el resultado es un nuevo giro de tuerca. Ya no se intuye la palabra como ocurría antes. Ahora la palabra existe porque tú lo explicas, pero el espectador ya no busca componerla porque el resultado es una abstracción. ¿En qué punto se encuentra ahora mismo tu trabajo y en qué medida este mural se relaciona con los frottages que has estado realizando en los últimos años?

JUAN LÓPEZ | A diferencia como podía ocurrir en otros proyectos como "Verdad", donde es la fachada la que dibuja una palabra determinada, o en "Los Afijos", que es el ojo del espectador el que al recorrer el espacio puede ir encontrando similitudes con lo caligráfico, para "Locals Only" hay una desmantelación total de la caligrafía encontrada y me detengo directamente en el tipo de trazo, vuelta al dibujo de nuevo.
Me interesaba ponerlo en relación con la ciudad y lo urbano, de ahí el bajorrelieve con cemento. Una piel de material real, dibujar con textura, y construir quitando y descomponiendo el mensaje.
Me interesa mucho esa capa superficial de la ciudad, ese lugar donde posa todo lo actual.
Al realizar frottages sobre esas superficies es como si capturaras el ahora, como si estuvieras leyendo el presente y generando nuevos signos y construcciones semánticas abstractas. Hay uno de los últimos trabajos de este tipo que creo que es interesante comentar porque resume un poco todos estos temas de los que estamos hablando "(Y))". Una captura con grafito de un elemento arquitectónico que genera una forma nueva con la que construir un nuevo signo.

Al principio de la conversación hablábamos de complicarse la vida y de generar un problema e intentar resolverlo.
Creo que sigo en las mismas..descomponiendo..construyendo..borrando..marcando..dibujando y contando.